martes, 6 de diciembre de 2011

José Juan Tablada: atisbo de la vanguardia


La Antología del modernismo de José Emilio Pacheco ofrece un muestreo de la obra de José Juan Tablada: desde su incursión en el simbolismo con "Ónix" –con dos versiones: una aparecida en El Siglo XIX, 23 de septiembre de 1893; otra en la Revista Azul el 17 de junio de 1894 (Esperanza Lara Velázquez, La iniciación poética de José Juan Tablada, 1888-1899, UNAM, México, 1988, p. 87) hasta las composiciones de su libro La feria (1928).

 
UN ROMÁNTICO MODERNISTA DECADENTE
Para empezar nuestro comentario, debemos señalar que, como ocurre con otros modernistas, Tablada empieza su producción literaria repitiendo modelos románticos: el 10 de diciembre 1888 (con 17 años) Tablada publica un texto romántico titulado sencillamente "A…" en La Patria Ilustrada (Lara Velázquez, La iniciación…, p. 21). Aquí las dos primeras estrofas de "A…" para darnos una idea de por dónde va el desarrollo de esta composición:

 
Ese cantar de tu garganta de oro
que cruza el aire en sosegado vuelo,
es lo que cantan en divino coro
los ángeles del cielo

 
En ese canto tierno y armonioso,
mágico y dulce que la alondra envía
cuando aparece el sol esplendoroso
        al despuntar el día.
("A…", en Poesía densa, en Rodolfo Mata, coord., José Juan Tablada. Letra e imagen: poesía, prosa, obra gráfica y varia documental, UNAM, México, 2003, CD)

 
Su primer poemario es El florilegio, que tiene dos ediciones con diferencias notables en su contenido. Ahí aparecen reunidas dos composiciones importantes que habían aparecido previamente en publicaciones periódicas: "Ónix" y "Misa negra" –publicado en El País, 8 de enero de 1893 (Lara Velázquez, La iniciación…, p. 85)–. La edición de 1899 de El florilegio tiene 33 composiciones, mientras que la de 1904 tiene 84 poemas.


Durante la época previa a El florilegio, la producción de Tablada parece haber sido bastante escasa pero constante, excepto en 1895 cuando sólo publica como nuevos poemas "Talismán" y "Canción de las gemas". Ese año, 1895, fue cuando Tablada tuvo una crisis con drogas o alcohol (esto sólo como anécdota, porque parece difícil probar que sus aficiones tuvieran repercusión en su poesía de la época):

 
"Nuestro exquisito artista… atraviesa hoy por dolorosa y aguda crisis: es un envenenado de Baudelaire, un iniciado en los misterios de esa vida de las drogas estimulantes de la imaginación; el éter, la morfina, el hashish, esos emboscados pérfidos de los sentidos, han hecho en él presa y le desgarran sin piedad. Ha sido preciso someter al refinado autor del "Ónix" a un tratamiento médico, tonificar aquel espíritu, enamorado loco del ensueño, borrar como con una esponja los delirios de una fantasía inquieta, audaz, que huía febrilmente hacía las venenosas comarcas, en donde góndolas negras, arrastrando lívidos cadáveres, se deslizan sobre ondas luminosas" (Carlos Díaz Dufoo, apud Lara Velázquez, La iniciación…, pp. 41-42).

 
Como indiqué antes, "Ónix" es para Pacheco la muestra poética clave de la producción lírica de Tablada, con la que establece directamente un vínculo con la corriente modernista: el tema del desaliento, del agotamiento vital, la falta de esperanza en el futuro son los ejes de esta composición. Se resume el conflicto del poeta en la estrofa final del poema:

 
Fraile, amante, guerrero, yo quisiera
saber qué obscuro advenimiento espera
el amor infinito de mi alma,
si de mi vida en la tediosa calma
no hay un Dios, ni un amor, ni una bandera.

 
Pero otro poema es más interesante por vincularse con el tema del pudor (del que hablamos en relación con la última etapa del romanticismo poético) y el contexto social finisecular (la sociedad porfiriana, el espacio urbano): "Misa negra" fue objeto de crítica y censura, por lo que Tablada renunció a la sección literaria del periódico El País. Un buen análisis del poema "Misa negra" y de las razones por las que causó enojo e indignación en su momento lo hace Esther Hernández Palacios en su artículo "Misa negra" o el sacrilegio inacabado del modernismo (La Palabra y el Hombre, 1991, núm. 77, pp. 5-16).


La carta de renuncia de Tablada (publicada en El País el 15 de enero de 1893) produjo una breve pero intensa e interesante discusión teórica en torno a qué era el decadentismo en México, al que se afiliaba Tablada (sobre el asunto del decadentismo también puede leerse el apartado "El decadentismo y la fundación de la Revista Moderna" de Arturo Guzmán Martínez en su tesis La evolución de la narrativa mexicana en el último tercio del siglo XIX: el modernismo estético en Asfódelos de Bernardo Couto Castillo, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2003, pp. 51-68). Cito unos pasajes de la carta de Tablada que ayudarán a entender la concepción estética bajo la que parece escribir nuestro autor:

 
"Nuestro cerebro es el lazarium del hastío; a menudo los sueños que en él flotan retorciéndose en convulsiones angustiadas, se fijan por fin en un círculo negro que tiene espantosa semejanza con el cero búdico, con el fatal símbolo del Niroânah.


"La eterna gota de la duda ha cavado la blanca lápida de nuestras creencias. Como todos, hemos llorado; pero en las almas como en las grutas llegan las lágrimas a congelarse en duras estalactitas. ¿Qué son los carámbanos del invierno, sino las lluvias de primavera?


"Ese es nuestro estado de ánimo, esa es la fisonomía de nuestras almas, y ese estado y esa fisonomía es lo que se llama Decadentismo moral, porque el Decadentismo únicamente literario, consiste en el refinamiento de un espíritu que huye de los lugares comunes y erige dios de sus altares a un ideal estético, que la multitud no percibe, pero que él distingue con una videncia moral, con un poder para sentir lo supra sensible, que no por ser raro deja de ser un hecho casi fisiológico en ciertas idiosincrasias nerviosas, en ciertos temperamentos hiperestesiados" (José Juan Tablada, "Cuestión literaria. Decadentismo", apud Lara Velázquez, La iniciación…, pp. 32-33).

 
Nosotros nos quedamos con estas propuestas estéticas de Tablada: huir del lugar común y erigir como dios un ideal estético. "Misa negra" responde en varios sentidos a estas afirmaciones del poeta: hacer del sexo un tema de la composición, dar una fuerza metafórica al sexo que vela la unión de los cuerpos y, al mismo tiempo, la hace evidente, usar una estructura con referencias a lo religioso –"Con el murmullo de los rezos/ quiero la voz de tu ternura"–, creo que esto es huir del lugar común y resultado de una búsqueda de perfeccionamiento estético en la composición lírica.

 
EL POETA VISUAL
Pero además de estas cuestiones (el romanticismo inicial, la presencia modernista, el decadentismo), a nosotros nos interesa mostrar la faceta de Tablada como cultivador de la poesía visual (una definición al invocar el vínculo previo), esa mezcla de texto e imagen o el discurso que por sí mismo aspira a ser imagen.


Según Rodolfo Mata, Tablada estuvo vinculado desde una edad temprana con la pintura: su tío Francisco era pintor aficionado e introdujo a Tablada en la apreciación de los maestros europeos; su padre, poco antes de morir, tenía planes de enviar a Tablada a Europa para que continuara con sus estudios de pintura, pero no se realizó el proyecto ("José Juan Tablada: la escritura iluminada por la imagen", en Mata, coord., José Juan Tablada…, CD).

 
Primeros poemas visuales de Tablada

 
Tras la primera publicación de su poesía visual, Tablada recibió una carta de Ramón López Velarde donde le decía: "dudo con duda grave de que la poesía ideográfica se halle investida de las condiciones serias del arte fundamental" (invocar el vínculo para leer la carta completa). Tablada responde y expone la concepción de su obra de esta etapa:

 
"¿Vio usted en Social de la Habana unos poemas míos que llamo 'ideográficos', dos madrigales y una 'Impresión de la Habana'? Pues bien, ellos son los avant coureurs de toda una obra, más de treinta poemas que integrarán mi próximo volumen: Los ojos de la máscara. Hace muchos años leí en la Antología griega, de Panude, que un poeta heleno había escrito un poema en forma de 'ala' y otro en forma de 'altar'. Supe por mis estudios chinos que en el templo de Confucio se canta cierto himno cuyos caracteres escriben el movimiento de su danza, los coreógrafos, sobre el pavimento. Por fin vi aquellos de Jules Renard: Les formis, elles sont: 3333333333:... con lo que sugiere tan admirablemente la inquieta fila de hormigas... En New York hace cinco años hice los Madrigales ideográficos. Luego vi algunos intentos semejantes de pintores cubistas y algún poeta modernista. Pero no eran más que un balbutir. Mis poemas actuales son un franco lenguaje; algunos no son simplemente gráficos sino arquitectónicos: 'La calle en que vivo' es una calle con casas, iglesias, crímenes y almas en pena. Como la 'Impresión de la Habana', es ya todo un paisaje. Y todo es sintético, discontinuo y por tanto dinámico; lo explicativo y lo retórico están eliminados para siempre; es una sucesión de estados sustantivos; creo que es poesía pura...[…] Además, mi poesía ideográfica, aunque semejante en su principio a la de Apollinaire, es hoy totalmente distinta; en mi obra el carácter ideográfico es circunstancial, los caracteres generales son más bien la síntesis sugestiva de los temas líricos puros y discontinuos, y una relación más enérgica de acciones y reacciones entre el poeta y las causas de emoción... Mis libros Un día y Li-Po le explicarán mis propósitos mejor que esta exégesis prematura..." (apud Mata, coord., José Juan Tablada…, CD; también puede leerse la respuesta completa invocando el vínculo previo).

 
Aunque Pacheco dispone algunos poemas visuales de Tablada, creo que es conveniente decir que nuestro poeta trabajó algunas de sus composiciones en estrecha relación con el ilustrador Julio Ruelas. Ruelas, por ejemplo, ilustró "La bella Otero":

 
Publicación original de "La bella Otero" de Tablada

 
Esta estrofa es espléndida (me parece) y si la leemos en relación con la primera imagen de Ruelas, veremos la cercanísima relación entre el texto de Tablada y la concepción de la mujer que describe el poeta:

 
Blanco sarcófago de tibio mármol y seno obscuro
lleno de bálsamos y refulgente de pedrería,
arrodillados hasta tu plinto glacial y duro
van los amantes para que hieles su amor impuro,
para que acojas los estertores de su agonía.

 
Acercamiento del dibujo de Julio Ruelas al poema de Tablada


Debajo de la mujer que vuela sobre el mar, hay un esqueleto; y debajo de este conjunto se observa a varios hombres enloquecidos: uno mira al espectador, otro está a punto de darse un balazo en la cabeza, otro apuñalará a quien parece tener una prenda de la mujer amada. Esta combinación entre imagen y texto es otra forma de poesía visual.


Ya Stéphane Mallarmé y Guillaume Apollinaire habían trabajado con esta técnica de composición, y a los resultados se los denominó "caligramas" (de 'caligrafía' e 'ideograma'); véanse algunos de los caligramas de Apollinaire en este sitio dedicado a él y su obra. Tablada utiliza posteriormente esta forma innovadora de hacer literatura –o arte– en el panorama mexicano con efectos en la comunidad artística que iban de una aceptación dudosa (como le dijo López Velarde) hasta cimentar una tradición teórica (léase, como muestra, el ensayo de Yolanda Guerra "Palabra e imagen: una forma poética") y plástica (basta ver el catálogo Poesía visual. Obra gráfica de Alejandro Thorton).

 
Un caligrama de Vicente Huidobro

 
Bueno, pues no hay mucho más que decir sobre esta faceta de Tablada como poeta visual. Creo que es evidente cómo esta aventura creativa lo coloca en las puertas de las vanguardias hispanoamericanas pero no dentro de ellas, pues a pesar de haber trabajado el caligrama, no fue más que un ejercicio de su vida literaria. En libros posteriores a Li-po y otros poemas (1920) el autor regresa al discurso tradicional.

 
NOTA BIBLIOGRÁFICA
Una cosa más: si quieren leer otras poesías de Tablada, pueden consultar la antología José Juan Tablada de la colección "Material de lectura" de la UNAM; ya saben que pueden leer en línea los textos de la colección o bajar el cuadernillo en PDF de Tablada.


Es fundamental conocer el sitio José Juan Tablada. Letra e imagen porque recupera creo que todo el CD del que he tomado algunas imágenes y citas y añade documentos nuevos (como las cartas de López Velarde y Tablada o el diario del viaje a Japón del poeta; ofrece asimismo vínculos a varias crónicas de Tablada e incorpora algunos estudios sobre el poeta, etc.).

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